World Ayahuasca Conference | DÍA 6: El poder está en la ayahuasca… no en quien la da.
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DÍA 6: El poder está en la ayahuasca… no en quien la da.

DÍA 6: El poder está en la ayahuasca… no en quien la da.

NOTA: Las opiniones, comentarios, ideas y eventuales propuestas expresadas aquí son exclusivas del autor y en ningún caso reflejan necesariamente ni la postura institucional de ICEERS, ni la de ninguno de sus miembros por separado. Escribo esta crónica del día 6 ya desde mi casa de Gràcia, en Barcelona, acompañado por los sonidos de la noche que suben desde la plaza, algo más de una semana después de que aconteciera. Hasta ahora no he podido sentarme a escribir de manera sosegada. Terminó la II Conferencia Mundial sobre Ayahuasca en Rio Branco. El equipo de ICEERS necesitaba juntarse, como cada noche, pero esa noche del fin de la Conferencia no lo hacía para analizar en grupo lo acontecido durante el día y preparar el día siguiente para tratarlo de hacer, cada día, un poquito mejor. Como hicimos cada noche. No. Esa noche necesitábamos relajarnos, descomprimir, reírnos, abrazarnos, disfrutar de una noche juntos de cena fraternal. Ya habían quedado atrás los meses de trabajo intenso de preparación para ofrecer a la comunidad ayahuasquera, durante los seis días y las cinco noches que duró la Conferencia, lo mejor de nosotros trabajando para que la comunidad compartiese lo mejor de sí misma. Y al día siguiente se inició la diáspora: unos se fueron a Mapiá, otros a diferentes comunidades indígenas de Acre, otros volvieron a casa, otros se fueron a explorar rincones playeros cuasivírgenes, y un reducido grupo de cinco nos fuimos al seringal Cachoeira, a descansar en ese oasis que la familia de Chico Mendes mantiene cerca de Xapurí, a relajarnos en la piscina, a recorrer las rutas de los seringueiros, a explorar esa floresta incómoda para tantos deshumanizados fazendeiros, a sentir la energía de los lugares en los que se produjeron esos primeros contactos entre indígenas y seringueiros, buscando los lugares del encuentro inicial y definitivo en el que la ayahuasca fue, generosamente, ofrecida al mundo. Leyendo las historias de esclavismo institucionalizado atravesamos los extensísimos páramos verdes que separan Rio Branco de Xapurí, los cuales apenas hace unas décadas eran floresta y en donde hoy pastan cebúes escuálidos. La hierba que crece de la selva deforestada es indigesta para el ganado. Se necesitan extensiones desproporcionadas para mantener una cantidad de ganado ridículo. Pero hoy día hay más protección. Se sabe que en una hectárea de selva hay más recursos extractivos sostenibles que en una hectárea de pasto. Se necesitaron muchas vidas humanas y decenas de miles de hectáreas deforestadas (en 1989 se llegaron a contabilizar 200.000 incendios en la Amazonia en un solo día) para darse cuenta de lo grave del asunto y frenarlo. Así que íbamos buscando los bosques vírgenes, primigenios, de Acre. IMG_7390 Elegimos Acre para esta II Conferencia por eso mismo, por haber sido el punto liminal de encuentro, esta vez un encuentro sagrado, entre dos mundos. Hoy, el día de todos los Santos, cuando echamos tanto de menos a los que ya no están, miro hacia adentro y encuentro un lugar terrible, azotado por la iniquidad, el crimen impune hacia los que los oportunistas criminales quieren desheredar, y la deshumanización. Y a la vez siento que esa misma tierra, Acre, ha regado en mi corazón el germen que allí ansiaba del agua de la solidaridad, de la lucha por la identidad, del respeto hacia las personas, las culturas y la floresta, para superar las adversidades, para ser mejor para mi y para los demás, para que, dentro de mi organización, ICEERS, sigamos luchando incasable, aún cándidamente, por el bienestar común, por la paz y por la diversidad. Acre, esa tierra que se sitúa en el final de la tierra para dar paso a la floresta, a la selva salvaje, que puede destruirte, pero también redimirte, que históricamente ha centralizado todos los desvaríos humanos, los más sublimes, entre sus habitantes históricos, y los más maléficos, entre los caciques que se creían en propiedad de una tierra que no se podía comprar. Y de ello me he querido contagiar. Vivan Acre, sus gentes, sus religiones ayahuasqueras, sus pueblos indígenas y todos sus moradores. Estas crónicas, que ahora, desde mi Barcelona de acogida, me parecen crónicas del fin del mundo, son un homenaje, un tributo y unas gracias inmensas y de corazón, a todos sus habitantes ayahuasqueros, sin distinción. El fin del mundo a veces puede ser el principio del mundo también. Y Acre tiene el potencial para serlo. Si había alguna duda al respecto de que ICEERS tenía que organizar allí la II Conferencia sobre Ayahuasca, cualquier atisbo ha quedado disipado. Lo habremos hecho mejor o peor, corresponde a terceros responder a esta pregunta, no a nosotros. En nuestro corazón esta experiencia ahí se queda. Y ojalá no nos abandone nunca. Siempre querré volver a Acre. Gracias a todas y a cada una de las personas que han pasado por la UFAC por haber hecho esto posible. A los simpatizantes y a los renegados. A los críticos y a los analistas. A los confusos y a los preclaros. A los que se han enterado de qué va la cosa y a los que no. A los que nos han ayudado económicamente y a los que nos han ayudado de otras maneras. Todos y todas habéis colaborado para construir esta realidad, cualquiera que esta realidad sea, en la que el respeto y la diversidad de las culturas ayahausqueras sean reconocidas e integradas en el mundo globalizado. En Rio Branco, en el curso de estos seis días tan intensos que parecen haber pasado eones desde entonces, se han puesto todas las cartas sobre la mesa. Lo que de ahora en adelante depare el futuro ya solo depende de ejercer correctamente ese bien tan supremo y esquivo como es la responsabilidad. Y pasemos ya, de una vez, a la última crónica, la del día 6. El día 6 de la conferencia, sábado, día final, primera sesión de la mañana, para mi fue revelador. Ya no había dos auditorios, solo uno, el principal. Todos los que estaban interesados en la sesión final estaban allí. Y allí se resolvió todo. Y todo fue clarificado en la primera mesa del día. Fui allí por cumplir el expediente, por tener material para hacer la crónica por si salía algo interesante, escéptico, porque la mesa de verdad, la que todo el mundo esperaba, era la que acontecería después, la mesa final, la de las conclusiones, donde los diferentes actores principales de la semana manifestarían sus impresiones finales: representantes gubernamentales, de las comunidades indígenas, de las religiones y de la organización. La sorpresa fue que esa primera mesa de la mañana, que llevaba por título “Chamanismo amazónico”, fue la mejor, para mi entender, de toda la conferencia. En esta mesa se puso de manifiesto quién, a lo largo de la semana, había venido a hacer política y quién a compartir su conocimiento. Y en esta mesa sobre chamanismo amazónico primó lo segundo. Los participantes de esta mesa dieron una lección magistral a los asistentes: este es nuestro conocimiento, es el que nosotros tenemos, quizás estemos equivocados, quizás aportemos algo, esto es lo que somos y es lo que queremos transmitiros, sin más. Y con humildad. Y lo disfruté tanto… Empezó Kumú Benedicto, un líder tukano, que explicó que hay tres tipos de plantas sagradas en función del poder que desplegan, y que dependiendo del nivel de conocimiento del iniciado son apropiadas o no para él. Puso como ejemplo de planta de las más poderosas las brugmansias. Kumú, no sé si inadvertidamente o no, lanzó un aviso para navegantes: el camino del chamanismo es un camino muy largo, aún queda mucho por saber con relación a la ayahuasca (“Apenas estamos a mitad de camino”), por lo que pidió que fueran muy pacientes los que quieran aprender a manejar sus misterios antes de dársela a terceros. Explicó a la audiencia que en el camino de la ayahuasca hay que tener paciencia. No cualquiera, por haber sido tocado por la ayahuasca, puede decir “yo soy ayahuasquero”. Y aquí radica uno de los peligros de la ayahuasca: que muchos de los que asienten ante esta afirmación son precisamente los que deberían aplicarse a sí mismos el consejo. Seguidamente habló el médico vegetalista Carlos Llenera. Llenera explicó que la ayahuasca es apenas la puerta de entrada al mundo espiritual vegetal: “tomar ayahuasca es como acariciar la puerta al mundo espiritual. Si quieres ir más profundo tienes que tocar otras plantas aparte”. El mensaje que dejó Carlos Llenera a la audiencia fue tan claro como contundente: “Los curanderos no curan, solo son los guías espirituales. Los verdaderos maestros son las plantas, ellas son las maestras. El poder está en la ayahuasca, no en quien la da”. El experto vegetalista también describió los riesgos de la ayahuasca: “todas las medicinas son peligrosas, no solo la ayahuasca. Por eso, cuando alguien viene a tomar ayahuasca para mi es una responsabilidad muy grande”. La preparación para llegar a ser vegetalista implica años de práctica y de dietas. De nuevo, este modesto vegetalista amazónico lanzó un mensaje que muchos asienten pero que no todos los proveedores de ceremonias practican: la responsabilidad. Es una responsabilidad enorme darle a alguien ayahuasca. En las comunidades tradicionales esto no ocurría si no se estaba dispuesto a vincularse fraternalmente, mediante la iniciación, de por vida con el iniciado. Este es el único sistema de ayuda mutua que puede contrarrestar los accidentes. Hoy día esta tradición no solo se está perdiendo, sino que muchos de los proveedores de ceremonias con ayahuasca hacen lo contrario: desvincularse emocionalmente de los iniciados manteniendo como único vínculo el dinero. El dinero no es un mal vínculo, pero no corrige los accidentes cuando sobrevienen, por eso debe existir siempre un vínculo emocional también. Quien solo se vincula monetariamente está poniendo en riesgo a la persona a la que le da ayahuasca. El médico colombiano Germán Zuluaga, puso un excelente ejemplo de lo que acabo de decir exponiendo como modelo los rituales chamánicos del pueblo tukano. Según Zuluaga, el chamanismo tukano aún en la actualidad se mantiene relativamente libre de influencias no indígenas. Zuluaga contó algo muy interesante: En el sistema tukano no hay un chamán, todos los miembros de la comunidad participan, cada uno con su función y especialidad, en aportar lo que cada uno sabe al ritual, que es comunitario. Toda la comunidad se prepara durante 2-3 días y se toma caapi (ayahuasca), mambe (un preparado de hoja de coca triturada), yuca y yopo (un alucinógeno triptamínico que se sopla por la nariz). ¡Larga vida al pueblo tukano! Su modelo de comunidad y de anarquismo responsable me fascinó. La mesa la cerró Francisco Apuriná, un joven estudiante de antropología de pertenencia indígena. Pero un imprevisto me obligó a ausentarme de la sala, así que no pude escuchar su charla. Pero, por respeto a su amable aceptación en participar en esta mesa, y a su tradición, será lo primero que vea cuando estén disponibles las charlas en nuestra página web. Y es que afuera se cocían decisiones radicales y se reescribían una y otra vez versiones de cartas para ser leídas en la sesión de conclusiones y clausura. El auditorio estaba lleno a rebosar. Más de 700 personas a la espera de las declaraciones finales de los representantes institucionales de todas las organizaciones implicadas en el evento. La tensión se mascaba en el ambiente. Ya es la hora y aún faltan representantes. Con media hora de retraso se inicia la sesión final. La Secretaria de Cultura de Rio Branco rompe el hielo y alaba los resultados de la conferencia, pero lo que todos esperamos son los pronunciamientos tanto de la Cámara Temática de Religiones como de los Pueblos Indígenas (quien quiera leerlas puede hacerlo aquí: http://2016.ayaconference.com/index.php/conclusoes/). La carta de las religiones hace respirar a la audiencia. Es respetuosa con la organización, con los pueblos indígenas, pide perdón si algo de lo que se ha dicho en la conferencia por parte de sus representantes ha podido ofender y manifiesta su disposición al diálogo para avanzar entre todos en la construcción de un mundo mejor para la ayahuasca. En la mesa, además hay 4 ó 5 representantes indígenas, 2 representantes de ICEERS y un representante de la Universidad (UFAC). No sé si en el vídeo que se cuelgue de esta mesa habrá planos panorámicos. Me recordaba al cuadro de La última cena de Leonardo da Vinci, en versión amazónica: el final de una conferencia, el principio de todo lo demás. Seguidamente, el representante de la UFAC, el profesor Jaco Piccoli. invaluable aliado para esta conferencia, dijo que ayahuasca es unión y cooperación, y animó a todos los presentes a involucrarse en ese proceso. Seguidamente tomó la palabra Benki, el carismático líder indígena siempre perseguido por cámaras de videograbación. Benki llama al diálogo a los científicos, a las iglesias y a los pueblos indígenas y anuncia la celebración próxima de un congreso, solo de indígenas, a partir del contacto con las diferentes comunidades para compartir la historias y tradiciones de los pueblos indígenas. En una carta apócrifa a la leída por los pueblos indígenas en la sesión de conclusiones que ha circulado en sitios webs indigenistas, se dice que esa conferencia que anunció Benki se celebrará en Tokio, Japón. Por más vueltas que le doy no consigo captar la ironía. En cualquier caso, la iniciativa es encomiable y me alegro infinitamente que nuestra Conferencia haya servido para catalizar procesos que estaban enquistados y que son necesarios que acontezcan. Y seguidamente se leyó la carta de los pueblos indígenas, disponible en el link anterior que, a pesar de las inevitables protestas (poco tiempo, poca representatividad, poca participación), concluía con una llamada a la conciliación y a la colaboración para un futuro ayahuasquero mejor para todos. Pues a ver si es verdad y los dos principales protagonistas, iglesias y pueblos indígenas, cumplen y transforman sus buenos deseos en realidades constructivas. En la mesa también habló Xia Kaxinawá, con un discurso conciliador y emotivo: dijo que mientras muchas instituciones gastan su dinero en comprar armas para hacer la guerra, nosotros invertimos el nuestro en organizar una conferencia sobre ayahuasca en Rio Branco, y por eso nos merecemos respeto. Leticia Yawanawa, una de las organizadoras indígenas, agradeció la realización del evento, se disculpó por eventuales contratiempos y mostró su colaboración de cara al futuro. Por último, el pajé Zezinho Kaxinawá, dio un discurso emotivo, de unión, de agradecimiento a todos y a todas e hizo el mejor cierre posible que se podía hacer en esta conferencia: una propuesta de unión, de fraternidad y de trabajar el futuro todos juntos. Bia Labate, como representante del Comité Científico, hizo un repaso a los desafíos que supuso la organización de las mesas de la conferencia y resaltó la importancia que ha tenido esta Conferencia como encuentro entre personas, tradiciones y formas de pensamiento y de conocimiento que rara vez se encuentran juntas en un mismo lugar. Por su parte Ben de Loenen recordó que mucha gente está perseguida por sus prácticas ayahuasqueras en el mundo, y con personas en la cárcel, y que nuestro compromiso, el de ICEERS, es seguir trabajando incansablemente para que esto deje de ocurrir. Cerró Òscar Parés, principal responsable de la organización de la Conferencia, que, entre sus breves palabras dijo: “antes de esta conferencia había tomado ayahuasca, después de la conferencia me he dado cuenta que la ayahuasca ha sido la que me ha tomado a mi”. Así muchos aplausos y final feliz. No es fácil poner en práctica compromisos tan exigentes, pero se han dicho, se ha hecho en público y solo el tiempo dirá, primero, si hay voluntad de cumplirlos y, segundo, si efectivamente se hace. IMG_7349 El resto del día se dedicó a homenajes y celebraciones. Se homenajeó al profesor Clodomir Monteiro, el primer investigador acreano en realizar una tesis doctoral sobre el Santo Daime y organizador de la Primera Conferencia sobre Ayahuasca celebrada en Acre. En su discurso, muy interesante y didáctico, explicó que es el pensamiento lo que nos diferencia a todos los seres humanos de la tierra, pero también lo que nos une y que la ayahuasca es el elemento integrador de ese punto que comparte el pensamiento global. Después se proyectó un video del seringueiro ayahuasquero Antonio Pedro. Antonio Pedro tenía que haber venido como conferenciante pero desgraciadamente falleció unas semanas antes. Personalmente, era uno de los encuentros más esperados por mi. Ya he comentado en las crónicas de otros días que aún no se ha escrito la historia de la ayahuasca en los seringales. Se conoce lo que pasó después, cuando salió de los seringales de la mano de los grandes Mestres primigenios, pero no se sabe apenas nada (o yo al menos lo desconozco), sobre la historia de la ayahausca dentro del seringal. Antonio Pedro era un exponente de esa historia. Con su muerte se ha perdido también el poder acercarse a esa tradición. Entrevistando a sus allegados se podría iniciar una línea de investigación antroplógico-histórica de sumo interés. Si alguien se anima, por favor, que me mantenga informado, porque estoy muy interesado en este tema. También se rindió homenaje a algunos de los pajeses más significativos de las diferentes tradiciones que nos honraron con su asistencia, incluyendo al centenario pajé Tatá Yawanawá, en la foto de entrada a esta crónica, un carismático y poderoso pajé que a todos nos conmovió con su imponente presencia. El tiempo es una entidad voraz e implacable, pero la dignidad frente al transcurrir de la vida también se manifiesta de manera poderosa a veces, y el pajé Tatá Yawanawá, y los otros pajeses homenajeados, son un vivo ejemplo de ello. A su vez, los representantes indígenas también nos ofrecieron un pequeño homenaje a todo el equipo de ICEERS y se nos regaló un bonito objeto a cada uno. Muchas gracias. También hubo un momento de reconocimiento a todos los estudiantes de la UFAC que trabajaron intensamente para que este evento discurriera lo más apaciblemente para todos. Nuestra colaboradora Irene puso la piel de gallina a la audiencia con una canción, cantada a capela, en portugués, sobre la esencia del seguir adelante. Joan Manel  entregó los premios a las mejores películas tanto en corto como en largo formato proyectadas durante el curso de la Conferencia. Por último, la poetisa acreana Leila Hoffmann ofreció un emotivo recital y el músico Pué Puyanawá puso el broche final con su guitarra y sus cánticos, haciendo bailar al público entregado. En la plaza central de la UFAC, los músicos seringueiros Seu Bima e Grupo Uiapuru siguieron amenizando la velada hasta bien entrada la tarde-noche en lo que fue una fiesta de bailes, risas y complicidad. IMG_7354 La valoración de la Conferencia en su conjunto no puede ser, al menos por mi parte, más positiva. Han surgido contradicciones, conflictos, resoluciones, discusiones y hermanamientos, todo muy intenso y con emociones contrapuestas. Muy lejos de las Conferencias autocomplacientes a las que estamos acostumbrados a acudir cuando se habla de este tipo de temas fuera de la Amazonia. Cada parte ha expresado sus sentimientos, sus inquietudes, sus temores y sus esperanzas. Ha habido catarsis y reconciliaciones, y sobre todo, al final, buenos deseos para todos y entre todos. La UFAC ha contenido durante seis días un aluvión de emociones fuertes que los protagonistas han sabido, finalmente, canalizar muy bien. Y en positivo. Pero tampoco nos olvidemos que, aparte de lo emocional, en esta Conferencia hubo una cantidad inabarcable de charlas de un nivel intelectual, cultural y científico altísimo. Los asistentes disfrutaron de esta alta calidad de las exposiciones y todos aprendimos mucho con las distintas perspectivas, charlas, presentaciones y discusiones que se generaron en los foros de debate. Por encima de todo, ha quedado claro que hay una comunidad ayahuasquera, plural y entusiasta. Una comunidad que, unida, tiene una fuerza y un potencial infinito para conseguir aquello que se proponga. Una vez terminada la Conferencia, tuvimos varias reuniones. Vamos a iniciar un proyecto con la Biblioteca de la Floresta de Rio Branco para iniciar un fondo documental específico sobre la ayahuasca que resida allí. Y vamos a colaborar en diferentes iniciativas culturales y científicas con diferentes comunidades indígenas. Cuando estas iniciativas, pactadas de palabra, se plasmen en papel, os las iremos comunicando. También os avisaremos tan pronto estén disponibles los vídeos de las conferencias que tuvieron lugar en AYA2016. Mientras tanto, desde la oficina seguiremos trabajando en honrar la diversidad de las culturas ayahuasqueras. ¡Hasta la próxima Ayahuasca Conference! José Carlos Bouso.
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Cipó en el seringal Cachoeira