World Ayahuasca Conference | DÍA 3: La diversidad se expresa
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DÍA 3: La diversidad se expresa

DÍA 3: La diversidad se expresa

NOTA: Las opiniones, comentarios, ideas y eventuales propuestas expresadas aquí son exclusivas del autor y en ningún caso reflejan necesariamente ni la postura institucional de ICEERS, ni la de ninguno de sus miembros por separado. Estamos en el trópico, donde las lluvias son torrenciales, pero breves. Amaneció soleado. A las 9:30 ha empezaba uno de los mayores retos que ICEERS había planteado para esta conferencia: el “Diálogo sobre el reconocimiento de la Ayahuasca como patrimonio cultural inmaterial”. Esta idea no es nueva en ICEERS. En 2011, cuando la JIFE publicó por primera vez en su informe anual una mención a la ayahuasca, recomendando su prohibición a los países que consideraran que existían problemas en sus territorios por un eventual mal uso de la ayahuasca, ya iniciamos una campaña de recogida de firmas para que la JIFE se retractase. En nuestro manifiesto pedíamos por primera vez que, en lugar de pedir su fiscalización, Naciones Unidas debería reconocer a la ayahuasca y a sus prácticas culturales asociadas como patrimonio cultural de la humanidad. En Perú ya se había hecho lo propio a nivel local, luego ya había un precedente. Tras recoger miles de firmas, la idea quedó hibernando. En la I Conferencia Mundial sobre ayahuasca organizada por ICEERS en Ibiza, se congregó a un nutrido grupo de expertos en políticas públicas, ciencia, movimientos sociales y derechos humanos que siguió trabajando en la defensa legal de la ayahuasca. Este grupo cristalizó en dos acciones concretas, la creación de la ADF (Ayahuasca Legal Fund -http://ayahuascadefense.com) y más tarde, aprovechando que la conferencia de Ibiza fue auspiciada por UNESCO y el trabajo realizado desde entonces, se consideró acudir a Rio Branco con un proceso más ambicioso aún: organizar una reunión para debatir las posibilidades y, en su caso, estrategias posibles, para iniciar un proceso de reconocimiento de la ayahuasca y de sus prácticas culturales asociadas como Patrimonio de la Humanidad. Constanza dedicó seis duros y largos meses a organizar el evento, con la ayuda de los dos Ben, Jero y Andrea. Se invitó a más de 20 personas, todas ellas relacionadas de alguna forma con los objetivos de la propuesta: expertos y funcionarios de las agencias de Patrimonio de diversos países, entre ellos Brasil, Perú, Ecuador y Colombia, consultores expertos en Patrimonio, expertos en políticas publicas, antropólogos, científicos, líderes religiosos y representantes indígenas. La reunión se celebraba en una sala justo en la plaza central de la Universidad. Se corrió la voz de que esa reunión privada iba a celebrarse. Y no hay cosa más interesante que una reunión privada en las dependencias de un lugar público para que los no invitados quieran venir. Así que en lo que tanto se trabajó para tenerlo más o menos controlado, como no podía ser de otra forma teniendo en cuenta el contexto, se descontroló. En lugar de hablar de Patrimonio, se reprodujo en formato reducido la acusación cruzada que protagonizó la tarde anterior. Un chaparrón tropical, intenso pero breve. Con los últimos relámpagos se nos pidió a ICEERS que aclaráramos algunas cuentas, se aclararon, y la reunión pudo, hora y media después de lo planeado, por fin empezar. Pero ya nada era como antes. Y estuvo muy bien.
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Llegando a la reunión de Patrimonio

  Cuando uno va a una conferencia, y más relacionadas con este tipo de actividades y sustancias, todo es hermandad y buenrollismo. Los conflictos, si aparecen, generan tensión; y como la tensión es incómoda, no afloran. Justo lo contrario a lo ocurrido ayer y hoy. Pero después de todo no estábamos allí para hablar, sino para debatir, sacar a la luz las contradicciones, respetar. Y eso hicimos. Tras una ronda de breves exposiciones por parte de los respectivos expertos en políticas de Patrimonio, los asistentes, que como ya se ha dicho casi doblaban a los invitados, fueron tomando la palabra. Hacía tiempo que no disfrutaba tanto. Probablemente era la primera vez en la historia que estaban encerrados en la misma habitación indígenas de diferentes grupos étnicos, representantes de diferentes religiones ayahuasqueras y expertos internacionales en materias diversas. Y todos los que quisieron expresarse tuvieron su espacio. Todos expresaron ante todos sus pensamientos, sus sentimientos, sus frustraciones, sus dudas, sus suspicacias, sus esperanzas, sus resquemores, sus desprecios, sus reconocimientos y también, por supuesto, sus deseos de conciliación. Todos querían que sus respectivas culturas fueran respetadas y reconocidas, reflejando la intensidad de la opresión que históricamente han sufrido. Los herederos de los opresores y de los oprimidos, todos juntos en una misma habitación, debatiendo sobre algo concreto que los une, la ayahuasca, proviniendo de realidades culturales infinitamente más alejadas entre ellas que su distancias geográficas. Una catarsis colectiva indescriptible de cinco horas que lejos de habernos dejado frustrados por no haber salido las cosas tal y como estaban planeadas, y aún a pesar de terminar agotados, juzgamos como una de las reuniones más importantes e interesantes, en términos humanos, de nuestras vidas. También instructiva. Ahora tenemos claro que la persecución del reconocimiento del Patrimonio no es una estrategia acertada para nuestra organización. Emergieron otras estrategias eventualmente más viables y eficientes para conseguir bloquear las persecuciones legales hacia cualquier tipo de práctica ayahuasquera que respete unos mínimos éticos y sostenibles en las que nos pondremos a trabajar en cuanto volvamos a Barcelona.  
Reunión de Patrimonio

Reunión de Patrimonio

  Mientras, afuera la gente era feliz. Disfrutaban de las conferencias, de los encuentros en las plazas, en los lagos y en los jardines, de las conversaciones de colegueo, de las músicas espontáneas, del ambientillo en el mercado de artesanías, del peculiar ecosistema que, durante estos días, se ha generado en la UFAC.  

Mercadillo

  Por la tarde me fui a la sesión dedicada a la reinserción de presos en algunas cárceles y centros de reinserción de Brasil. Brasil es el cuarto país del mundo que tiene a más gente metida en la cárcel, con una tasa de reincidencia del 70%. Se trata de programas basados en la participación ritual colectiva. Homicidas, pedófilos, delincuentes de toda índole, marginados extremos. En una cárcel de Rondonia existe un programa en el que se combinan sesiones de ayahuasca con yoga, Reiki, eneagrama, terapias alternativas, masajes… Y en diferentes estados de Brasil, entre ellos en Acre, hay centros de reinserción en los que las terapias se basan en ayahuasca. Ojalá no hiciera falta. Los problemas sociales de carácter estructural no pueden resolverse exclusivamente con abordajes psicoterapéuticos. Pero la realidad es la que es y, a falta de pan buenas son tortas, que se dice en España. Se expusieron decenas de casos en los que este tipo de programas había resultado eficiente, por lo que los aplaudimos. No por ello no podemos dejar de pedirle al mundo que cambie y se haga más habitable y amigable. Imagina un mundo así ayahuasca…   Así que se me fue el día sin apenas haber estado presente en la cantidad de charlas interesantes del día. Tenía especial interés en escuchar la charla de mi colega Carlos Suárez, autor del libro clave para entender este mestizaje postmoderno que se da en las culturas ayahuasqueras a las que llegan los occidentales buscando aprender de la ayahuasca. Por suerte me lo encontré por la tarde en la recepción del hotel, cuando ya volvíamos. Carlos desentrañó otras tantas contradicciones que se suceden en la frontera entre los dos mundos, donde se encuentran los buscadores de ayahuasca y lo curanderos en la Amazonia, donde él vive. Carlos es un cronista de lujo. Lleva años viajando, con sus cámaras de foto y de video, recogiendo encuentros liminares, retratando chamanes, compilando historias de maestros ayahuasqueros. La aceleradísima expansión global del consumo de ayahuasca está diezmando la selva. Cada año se procesan decenas de toneladas de ayahuasca para proveer la demanda internacional. La recolección de ayahuasca es el producto vegetal mejor remunerado en la Amazonia. Los indígenas y los paisanos, como él los llama, son cada vez más pobres. La selva ha sido tan explotada que ya no hay pesca, no hay caza, no hay vida. La elaboración de ayahuasca es un recurso para muchos para sobrevivir. Es la contradicción de una planta que parece aumentar la sensibilidad ecológica en los occidentales a costa de destruir ecosistemas naturales. Y los paisanos locales que recolectan y elaboran la ayahuasca no son los ecologistas. La relación de los habitantes de la selva con su entorno natural es conflictiva. Para sobrevivir en ella deben destruirla. Y cuanto más la destruyen más se empobrecen. Y el círculo vicioso se perpetúa. No está siendo esta Conferencia precisamente un espacio para la autocomplacencia. Y ya hemos cruzado su ecuador. Mañana más y mejor.   Ah! Nos dejéis de ir hoy al cine! Por la mañana s eproyectarán cortos. A las 14:30 la película Santo Daime: El imperio de la Floresta y a las 18:00 hs el estreno de la película de Benjamin De Loenen, Director Ejecutivo de ICEERS: AYA Reframed. Nos vemos allí!! José Carlos Bouso