World Ayahuasca Conference | DIA 2: ¿De quién es la Ayahuasca?
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DIA 2: ¿De quién es la Ayahuasca?

DIA 2: ¿De quién es la Ayahuasca?

NOTA: Las opiniones, comentarios, ideas y eventuales propuestas expresadas aquí son exclusivas del autor y en ningún caso reflejan necesariamente ni la postura institucional de ICEERS, ni la de ninguno de sus miembros por separado. Hoy en Brasil las bandas rivales que luchan por el control de la cocaína han decidido enfrentarse masivamente y a fuego abierto. En Rio Branco ha habido varios heridos por armas de fuego. No sabemos del todo bien qué ha pasado en otros lugares del país. Parece que se trata de una guerra de bandas a nivel nacional. No tiene por qué afectar necesariamente a toda la población, lo más probable es que los que se quieren matar, lo hagan entre ellos. Se trata de sociedades cerradas que, a no ser que pases por allí, el conflicto no te alcanzará. Aún así algunos representantes gubernamentales nos han llamado para recomendarnos que no salgamos del hotel, donde justo delante ha habido un tiroteo. Algunos colegas han tenido que refugiarse cuando han escuchado silbar las balas. Pareciera que dentro de la naturaleza humana estuviera instalado el imponderable de la diferencia “nosotros” frente a “ellos” que se manifiesta en todos los estratos de la realidad social. Más adelante explicaremos qué tiene esto que ver con el día de hoy. Pero vayamos por partes. Después del subidón de ayer pareciera que había que tocar tierra. Así que el segundo día empezó con una mesa de ciencia en la que se mostraron resultados sobre los efectos ansiolíticos y antidepresivos de la ayahausca provenientes de estudios clínicos y se debatió un tema muy interesante que lanzó el profesor Luís Fernando Tófoli: el de si todos los saberes relacionados con la ayahuasca deberían participar de una eventual nueva construcción del conocimiento en torno de la misma. La mesa de ciencia en el Auditorio Principal resultó ser una mesa directa, concisa y basada en evidencias. La pregunta lógica del público a los investigadores fue: ¿realizan algún tipo de ritual cuando dan ayahuasca en un laboratorio? La respuesta fue no, y aún así el Dr. Rafael Guimaraes, de la Universidad de Sao Paulo y el Dr. Draulio de Araújo, de la Universidad de Natal, encontraron que sus voluntarios mejoraron significativamente tras una sola sesión de ayahuasca, poniendo en evidencia que la ayahuasca, administrada en un contexto nada enteogénico como es el del laboratorio, arrojaba evidencias científicamente sólidas del potencial terapéutico de la ayahuasca sin necesidad de la intermediación de chamanes ni de religiones. Lo cual, por otra parte, tampoco niega la importancia de aquellos, solo pone de manifiesto el potencial terapéutico de la ayahuasca como tal, sin más. Lo cual vuelve de nuevo a la respuesta de Tófoli: todos los saberes participan de la construcción del conocimiento y, por ende, de la curación. Y es que el día de hoy giró incansablemente en torno a este mismo tema. En las conversaciones de los pasillos no se hablaba de otra cosa: ¿de quién es la ayahuasca? Después de la mesa de ciencia se hizo una breve presentación del proyecto estrella de ICEERS: la Ayahuasca Defense Fund, liderado por nuestra experta en políticas de drogas la Dra. Constanza Sánchez. Un proyecto dedicado a asesorar a personas que sufren persecuciones penales relacionadas con la ayahuasca, así como a los abogados que defienden sus casos. En los últimos años han ocurrido decenas de persecuciones judiciales que se han resuelto positivamente para los inculpados gracias a esta campaña internacional. La siguiente mesa estaba dedicada a las plantas de la Amazonia en la que Glenn Shepard nos introdujo a la “Antropología de los sentidos”. Cada pueblo desarrolla su propio sistema de conocimiento basado en las experiencias sensoriales que obtiene de la experimentación con las plantas que crecen en su entorno. Las experiencias sensoriales, de acuerdo con Shepard, no son universales. Y el conocimiento acerca de sus propiedades se adquiere empíricamente experimentando sus efectos sensoriales con ellas, no solo sus efectos fisiológicos. Para nosotros el “ver” va siempre asociado con la vista, pero para otras culturas no necesariamente ocurre así. El hecho de mirarse en el espejo del río para algunas culturas amazónicas produce un sonido. Como lo puede evocar el sabor amargo de una planta. No sabemos si son metáforas, pero lo que sí sabemos, dijo Shepard, es que, en estas culturas, hay una palabra para designar ese sonido, aunque la vía sensorial sea, por ejemplo gustativa. Los expertos en sinestesia deberían estudiar este fenómeno interesantísimo. Shepard desveló en su charla tantos misterios del chamanismo que el chamán que estaba a su lado no hacía otra cosa que asentir pareciendo mostrar que lo que Shepard describía intelectualmente es una experiencia común en el contexto del chamanismo amazónico. Y llegó la mesa de globalización y sus desafíos, en donde se habló de la ayahuasca desde afuera, desde la visión de los occidentales, de los que no viven en la selva, ni pertenecen a ninguna religión, pero que están involucrados en la preservación de las todas las culturas asociadas con la ayahuasca y en la consideración de las mismas como un valor cultural humano a proteger. Y entonces surgió el debate: ¿quiénes son ustedes -nos decían a los de fuera- para venir aquí a patrimonializar algo que es nuestro desde mucho antes de que ustedes llegaran? Bueno, el testimonio de Jeffrey Bronfman, líder de la UDV en US, que ganó el juicio a la DEA para que la UDV pudiera importar ayahuasca legalmente de Brasil fue aleccionador: ¡hasta que se ganó el caso bebían agua en sus rituales! Vivimos en un mundo global, con problemas globales. Es solo fácil de entender si el que no lo entiende aún dejara de mirarse el ombligo. Me estoy saltando lo que ocurrió en el anfiteatro Garibaldi porque, lamentablemente, no pude ir hoy allí. Tampoco pude volver al Auditorio Principal, entre unas cosas y otras. El periodista español, Carlos Suárez, una persona que encandila con su lucidez me contó que la mesa final de los representantes religiosos fue de lo mejor del día. Cada uno expresó, en su más mismidad y radicalidad, su postura. La de los líderes religiosos en contra de cualquier tipo de comercialización. Pero, decía Carlos, a ellos se les ha quitado la caza, la pesca, su fuente de sustento, ¿cómo no van a vender ayahuasca si la gente quiere comprarla? El debate sobre la comercialización de la ayahuasca está tan enconado que impide debatir acerca de su complejidad. Y terminamos esta crónica más o menos como empezó. ¿De quien es la ayahuasca? Todos quieren apropiársela. La guerra en Brasil entre los pueblos indígenas y las religiones en su lucha por la originalidad de la ayahuasca, por muy obvia que parezca desde fuera la respuesta, es histórica y de difícil solución. Para mi la ayahuasca no es de nadie y es de todos. No es de nadie porque proviene de la naturaleza, que no tiene dueño. Y es de todos, porque un día, en un pasado remoto, alguien inventó esta tecnología. Los inventos mayores perviven en el tiempo y en el espacio, y esto es lo que parece que ha pasado con la ayahuasca. La ayahuasca la inventó algún indígena. Luego la domesticaron las religiones ayahuasqueras. Después nosotros, los blanquitos, la acogimos. Esta es la realidad. Las tecnologías humanas son patrimonio de la humanidad. Quien quiera basar su identidad en torno a la ayahuasca, me decía una colega hoy, tiene un problema porque entonces él o ella es de la ayahuasca, no la ayahuasca de él o de ella. Y las culturas no son estáticas, son dinámicas, se influyen mutuamente, sus genes se mezclan. Hoy día los indios amazónicos tienen móvil y algunos de ellos miles de seguidores en Facebook. Para bien o para mal, su cultura no tiene nada que ver con los tiempos en los que un antepasado suyo inventó la ayahuasca, igual que nuestro mundo no tienen nada que ver con aquél de cuando Fleming descubrió la penicilina, un conocimiento humano que de momento parece que ha salvado bastantes más vidas que la ayahuasca. También recibimos por parte de las religiones que, en la última sesión de la tarde, nos acusaron de boicotearles no dejando tiempo en sus mesas para las intervenciones del público. Pero recibimos una acusación más grave aún: la de estar lucrándonos estando asociados con los indígenas para lucrarnos vendiendo ceremonias de ayahuasca. En ICEERS hubo un debate interno mientras preparábamos la conferencia en el que se decidió precisamente ni anunciar, ni promover ni mucho menos organizar sesiones de ayahuasca. Esa no es nuestra tarea. Ya hay mucha gente haciendo esto. No es competencia nuestra. Nosotros hacemos muchas cosas, pero no organizar sesiones, ni promocionarlas, ni apoyarlas. También se criticó a los indígenas por comercializar la ayahuasca. Y entonces estalló la tormenta. Todos contra todos. Esa noche tuvimos que quedarnos en el hotel porque había estallado una guerra de bandas, ya lo contábamos al principio.
Marc Aixalà en el taller de Psicoterapia con Ayahuasca

Marc Aixalà en el taller de Integración

  Me han dicho que estuvieron geniales Rafa, Draulio, Tania y Marc en el taller de psicoterapia con ayahuasca. En la próxima hay que integrar a un chamán y a un líder religioso, pero de los que van de buen rollo, claro. Enhorabuena por el éxito. Vayamos mañana al cine, por la tarde en el cine de verano ponen Ícaros, de Georgina Barreiro, por lo visto un peliculón. Id a verla. Hasta mañana.
  • José Carlos Bouso